Las influencias en distintas clases de motivos gráficos de las tendencias de moda funcionales para valer a las existencias de distintas clases de alimentos, tal y como sucede con el platillo del "Sushi", en ocasiones contrasta con las tendencias de la moda funcionales para ingerir bebidas refrescantes afines o similares a la de la marca "Clamato", de tal modo que la misma clase de bebida puede igual servir a la representación de escenas juveniles de la cultura del mar pese a las diferencias que puedan existir con respecto al uso regular de ingredientes del mar comunes para la preparación de platillos de origen oriental, ello con el objeto de trascender en la ambientación de cine costero y de ultramar de época o de temporada. También la misma clase de vida puede servir a las representaciones de escenas de personas con mayoría de edad que gustan de la ambientación popular inspirada en el deporte y la cultura del "surf".
El caso del flow sushi trap a la línea, se toma cómo modelo de referencia para reconocer las distintas identidades que puedan tener los conceptos del estilo de moda que desde mediados de la década de los cincuenta hasta mediados de la década de los años sesenta del siglo veinte, han tenido a bien definir a aquella generación nombrada “beatnik” guardiana de la oportunidad de crear múltiples ambientes gastronómicos con diversos ingredientes frescos, secos, empacados y enlatados disponibles en varios mercados modernos y tradicionales alrededor del mundo. Un negocio distinto es el de aquel otro grupo paralelo de la misma época conocido como rocanroleros que fue el que mejor tuvo a bien definir el estilo comercial del consumo temático de hotcakes, hot dogs, hamburguesas, helados, donas, refrescos y malteadas. Siendo de ese modo, es que se entiende que ya durante la época de los hippies, la predilección por el consumo de tales o cuales alimentos frescos o preparados se tuvo a bien por diversas causas prácticas de la época a distintos grupos de personas en distintas circunstancias vivenciales alrededor del mundo. En el caso de las tendencias de moda en América Latina durante la época que siguió a los años de la cimentación de las bases temáticas y plurales de la ambientación culinaria moderna, se suman las influencias de la corriente global del estilo punk durante la década de los 70s que se cruza necesariamente con el funk, la salsa brava y los tradicionales géneros del mambo, la rumba y la música ranchera. Ya durante la década de los ochentas el post punk, el rap y la cumbia terminan por bien definir la tónica del acabado regular que tradicionalmente y de forma de acostumbrada, mejor define a la vida cotidiana de múltiples ambientes gastronómicos a nivel regional y local hasta la época actual.
Si el caso tuviera que dar cabida también a la tendencia de la moda "trash tropical" conocida cuál es la ciencia popular que domina a escenarios urbanos con cabales sobre la personalidad de las agencias de investigación espaciales existentes en el mundo, igual se puede tener cabales sobre la calidad de aquellas ambientaciones gastronómicas dentro de distintos cuadros urbanos donde es lo usual y acostumbrado y a veces hasta tradicional dar cabida a la existencia de múltiples proyectos de consumo de alimentos preparados por baladís que fueran éstos, tal y como sucede en el caso de las ventas de tortas, mismas que pueden incluir los contrastes entre alegrías similares al consumo de pan dulce tradicional mexicano con distintas presentaciones físicas, dado la tónica o matices que marcan la diferencia en las preferencias del consumo por causa de los múltiples o diversos grupos de modelos comerciales e informales de colocación por ejemplo, de donas fritas de distintos sabores.
Otro es el caso del "primal love" por las tortas dentro de un ambiente trail de preparación de alimentos con acompañamientos para hacer guarniciones y guisos con cebollas moradas y otras verduras afines a dicha clase de mezclas, mismas donde los tamales son tenidos por el platillo más demandado después de los tacos tradicionales de carne asada, de cochinita pibil, chicharrones, barbacoa de borrego, birria, al pastor, suadero, longaniza, cecina, cabeza, bistec, etcétera, dando lugar de paso al convencional soporte comercial de la demanda de tortas, hamburguesas y hot dogs de distintas combinaciones de ingredientes y también de tacos botaneros como los de aguacate, tacos de queso o quesadillas, tacos de distintas combinaciones de ingredientes a base de huevo, tacos de mole y tacos preparados con distintos guisos, tales como pueden ser por ejemplo, los elaborados con platillos similares a los existentes en los menús tradicionales de los restaurantes nombrados fondas en México, mismos entre los cuales se puede hacer referencia al platillo del picadillo. Resalta en esa misma línea del consumo de alimentos preparados las ventas de tostadas preparadas a base de carne rojas, carnes blancas y mariscos. Otro es el caso de la observancia del comportamiento de los modelos de ventas de los ingredientes necesarios para la elaboración y consumo final de otras clases de platillos preparados también con harina de nixtamal de maíz.
También es de considerarse el caso de la diferencia que se marca para distinguir a la clasificación que tienen grupos distintos de productos comestibles que dan más proclive social y económico, tal y como sucede por ejemplo: con la calabaza negra, la lechuga orejona o la berenjena.
